- El Ministerio de Obras Públicas y el CEHUM presentaron un plan pionero en Curanilahue basado en la gestión a escala de cuenca.
- Entre 1980 y 2024 la zona registró 12 inundaciones fluviales, amenazando a miles de habitantes ante el cambio climático.
- El modelo innovador integra infraestructura verde, humedales activos y soluciones de ingeniería para reducir el riesgo de desastres.
– *La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección de Obras Hidráulicas y ejecutada por el Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM) de la Universidad Austral de Chile, entrega una hoja de ruta con medidas estructurales y no estructurales basada en la gestión a escala de cuenca.* – *Expertos advierten que este enfoque innovador es clave para ser replicado en zonas críticas del país que sufren las consecuencias del desborde de ríos debido a la intensificación de precipitaciones en zonas de riesgo.*
Frente a la agudización de los eventos climáticos extremos y la transformación del régimen de precipitaciones a lo largo del país, el Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM) de la Universidad Austral de Chile y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) del Ministerio de Obras Públicas han presentado los resultados del *Plan de Manejo de Cauces Ríos Ranas, Curanilahue y Estero Plegarias, comuna de Curanilahue, región del Biobío*, que tiene objetivo entregar soluciones para mitigar los efectos de las crecidas.
El estudio presentado en sus jornadas de cierre en Concepción y Curanilahue, aborda una realidad latente en múltiples comunas del territorio nacional. Entre los años 1980 y 2024 la zona de estudio registró *12 inundaciones fluviales*, de las cuales *7 estuvieron asociadas a lluvias superiores a los 100 mm en 24 horas*. En un escenario a cien años, agravado por el cambio climático, se estima que cerca de *7.700 habitantes* quedarían expuestos, con unas *909 viviendas ubicadas en zonas de riesgo alto* y una superficie inundable estimada en *335 hectáreas* solo en la ciudad de Curanilahue. Para el director ejecutivo del CEHUM, *Ignacio Rodríguez,* uno de los aspectos más relevantes del estudio es el alcance. *“En el Centro de Humedales siempre hemos impulsado las soluciones basadas en la naturaleza, pero es la primera vez que proyectamos esto a nivel de cuenca, lo que le da mucha más relevancia y marca un cambio de enfoque para disminuir el riesgo de desastres”*.
Por su parte, la coordinadora del proyecto, *Camila Bañales*, enfatizó que la clave del estudio radica en generar conciencia que es necesario transitar hacia una infraestructura más verde: *“Es necesario ver los humedales como infraestructura verde activa, no como una restricción, sino como un activo del territorio que nos permite abordar problemas complejos y mantener la integridad ecológica, interviniéndolos de forma compatible con los requerimientos del territorio”*.
Desde la perspectiva institucional y de gestión del riesgo, el geógrafo *Simón Insunza* explicó que el modelo incorpora de manera integral la amenaza de inundación con la vulnerabilidad social. *“En un año marcado por el fenómeno de ‘El Niño’ y sistemas frontales, cada vez más debemos incorporar escenarios de riesgo en la planificación territorial y en las políticas públicas, preparándonos para evitar que los desbordes se conviertan en desastres”*, indicó.
Asimismo, *Francisca Santibáñez*, encargada del proceso participativo, destacó el valor de la co-creación con la comunidad. La profesional del equipo sostuvo que *“la participación de las personas fue fundamental, ya que su involucramiento constituyó un insumo directo para la construcción de soluciones basadas en la naturaleza y convencionales, generando confianza y pertinencia social en las medidas”*.
*Resultados y hoja de ruta: Cifras que marcan la diferencia* El modelo hidrológico e hidráulico desarrollado demuestra que la combinación de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) —que representan 7 de las 9 medidas estructurales propuestas— junto a obras convencionales e híbridas (como parques inundables) arroja datos altamente prometedores:
– *Retención de crecidas:* Capacidad de retener hasta *2,3 millones de m³ de agua* en una crecida de 100 años (equivalente a unas *900 piscinas olímpicas*). – *Tiempo de reacción:* Se logra un *retraso de hasta 8 horas* en la llegada de la inundación a la zona urbana. – *Reducción de impacto:* Las medidas permiten disminuir hasta *60 cm la altura del agua* en el sector urbano bajo en escenarios extremos, reducir en un *18% la superficie inundada* en crecidas frecuentes (2 años), y lograr una baja de *35 cm en la altura del agua* incluso considerando el cambio climático.
*Solución replicable en otras regiones del país* La directora de Medio Ambiente, Aseo y Ornato (DIMAO) de la Municipalidad de Curanilahue, *Mariela Medrano*, valoró el impacto transformador del estudio, señalando que *“este ha sido un cambio de paradigma en los vecinos y en el lenguaje de la comuna sobre qué medidas tomar; las soluciones basadas en la naturaleza han abierto la puerta a una nueva forma de pensar la mitigación”*.
El proyecto subraya que la implementación cuenta con una ventaja fundamental: las medidas no estructurales y de corto plazo (como protocolos de gestión de cauces, sistemas de alerta temprana y educación en riesgo) no requieren tramitación ambiental y pueden activarse de inmediato con los actores locales ya presentes en el territorio.
Finalmente, el director del CEHUM, dijo que “ante el aumento de la vulnerabilidad climática en distintas regiones de Chile, este modelo impulsado desde la Región de los Ríos y el Biobío se instala como una plantilla replicable y urgente para la seguridad hídrica y territorial del país”.

