Humedales de Valdivia: El Escudo Natural que Protege la Ciudad de Temporales Extremos

Vista aérea de los humedales urbanos de Valdivia, Chile, actuando como barrera natural contra inundaciones.
⚡ Puntos Clave de la Noticia:
  • Humedales de Valdivia actuaron como “esponja” natural, protegiendo la ciudad de inundaciones en un temporal histórico.
  • Expertos UACh critican la infraestructura gris y abogan por integrar humedales en la planificación urbana para mayor resiliencia.
  • Se esperan precipitaciones “normal a sobre lo normal” hasta septiembre, enfatizando la necesidad de considerar proyecciones climáticas en la construcción.

Valdivia posee un patrimonio natural que alberga 77 humedales urbanos y 10 humedales periurbanos que, en conjunto, representan aproximadamente el 14,6% de la superficie comunal.

Ante la nueva alerta climática declarada por las autoridades entre las regiones de Atacama y Los Lagos, surge la pregunta urgente: ¿cómo evitar que las ciudades colapsen ante temporales cada vez más destructivos?

El reciente temporal que azotó a la Región de Los Ríos —con un histórico registro de 197,61 mm de agua caída en un solo día— puso a prueba la resiliencia urbana. Mientras comunas vecinas sufrieron graves inundaciones, los humedales de Valdivia actuaron como un gigantesco escudo natural.

La “esponja” que salvó a Valdivia

El 16% de la superficie de Valdivia está compuesta por humedales urbanos. Durante la última emergencia, estas áreas funcionaron como amortiguadores capaces de absorber millones de litros de agua en tiempo récord.

“En comunas sin humedales, un temporal de esta magnitud habría sido desastroso. Valdivia resistió porque sus suelos absorben, frenan la velocidad del agua y la canalizan de forma segura hacia las napas”, explica el Dr. Ignacio Rodríguez, Director Ejecutivo del Centro de Humedales Río Cruces de la UACh (CEHUM).

La vegetación de estos ecosistemas actúa como un filtro biológico que reduce la fuerza de la corriente y limpia el agua de sedimentos. Sin embargo, el crecimiento de las ciudades amenaza constantemente este salvavidas verde.

Para el Director del CEHUM, la ingeniería tradicional de colectores y alcantarillados de hormigón está quedando obsoleta frente a las lluvias extremas causadas por el cambio climático: “La infraestructura gris tiene un límite de diseño rígido. Cuando se supera, colapsa y mezcla las aguas lluvias con las aguas servidas, provocando emergencias sanitarias graves. Los humedales, en cambio, se adaptan dinámicamente a los flujos variables”, advierte Rodríguez.

El experto señala que insistir en pavimentar y rellenar zonas inundables es “una receta para la catástrofe”, obligando al país a replantear con urgencia sus planes de ordenamiento territorial.

Por su parte, la Directora del Centro de Investigación de Suelos y Funciones Ecosistémicas de Chile (CISFECh) de la UACh, Dra. Susana Valle, explica que “los suelos de Chile son muy diversos y cada uno tiene una capacidad distinta para infiltrar y almacenar agua. En el sur del país predominan los suelos de origen volcánico, que destacan por su gran capacidad de absorber y retener agua, lo que los hace naturalmente más resilientes frente a eventos de lluvia intensa. Sin embargo, esa ventaja se pierde cuando el uso del territorio no considera estas características y se intervienen zonas sensibles o se elimina la cobertura vegetal que protege el suelo de la erosión.”

Agrega que el ordenamiento territorial es clave para reducir el riesgo de desastres. Las ciudades necesitan conservar áreas de infiltración que permitan al suelo absorber el agua de lluvia y mantener el equilibrio del ciclo hídrico. Construir en zonas de captación de agua, en laderas o cerca de cauces de ríos, sin considerar la función natural de estos suelos, aumenta la vulnerabilidad frente a inundaciones, erosión y remociones en masa.”

Infraestructura verde y azul

El Director del Instituto de Arquitectura y Urbanismo UACh e investigador principal del CISFECh, Dr. Antonio Zumelzu, considera que “Valdivia como ciudad tiene una oportunidad única para fortalecer su resiliencia urbana frente a los importantes cambios en el clima que estamos viviendo. Posee un patrimonio natural que alberga 77 humedales urbanos y 10 humedales periurbanos que, en conjunto, representan aproximadamente el 14,6% de la superficie comunal, constituyendo una infraestructura natural de enorme valor para enfrentar los efectos del cambio climático”.

El investigador sostiene que los humedales actúan como verdaderas “esponjas”, reteniendo y regulando el agua durante periodos de lluvias intensas, lo que disminuye en gran medida el riesgo de inundaciones, además de regular la temperatura urbana y mejorar el bienestar de la población, dependiendo de cómo éstos estén gestionados. Sin embargo, “para aprovechar plenamente este potencial que tiene la ciudad es fundamental dejar de considerarlos como terrenos disponibles para la expansión urbana e integrarlos explícitamente como infraestructura verde y azul en los instrumentos de planificación y de gestión y control del suelo urbano”, dijo.

A su juicio, el desafío es avanzar hacia un desarrollo de ciudad que incorpore este tipo de infraestructura en la planificación urbana. “Para ello, los humedales no deben entenderse únicamente como áreas de protección ambiental, tal como los reconoce la legislación vigente, sino también como elementos estructurantes de la planificación urbanística. Es decir, que permitan: orientar el crecimiento de la ciudad, reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, generar espacios de contemplación, recreación y contacto con la naturaleza para las personas. Si alcanzamos ese desafío en el mediano plazo, podremos avanzar hacia un modelo de desarrollo urbano más resiliente y adaptado al cambio climático no solo en Valdivia, sino que también en otras ciudades del país”.

Considerar proyecciones al construir

En esa misma línea, el Dr. Andrés García, Director Escuela de Ingeniería en Construcción de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la UACh, señala que cuando los humedales se fragmentan “sus funciones no desaparecen, sino que se trasladan como costos a la ciudad: lo que antes absorbía el humedal termina inundando calles, viviendas, colectores y presupuestos públicos. En mis investigaciones se subraya que la región de Los Ríos posee una geomorfología particularmente sensible, con suelos volcánicos y zonas de vegas con aptitud constructiva calificada como ‘muy mala’, debido a su baja estabilidad y alto peligro de desprendimientos ante procesos de saturación o hundimiento. En una ciudad donde el agua estructura el paisaje, construir rellenos no es solo una decisión de ingeniería: es una decisión territorial, social y ética”.

Añade que “la propuesta de ‘ingeniería adaptativa’ que ha emergido en la opinión pública durante el último tiempo debe evaluarse a la luz de la realidad climática de 2026. Modelaciones hidrodinámicas y escenarios de cambio climático proyectan que el aumento del nivel del mar y la subsidencia sísmica incrementarán el riesgo de inundaciones; hacia 2030, se estima que un 12% de los puntos de descarga de aguas lluvias quedará obstruido debido a la expansión del humedal. Construir viviendas sociales sobre rellenos saturados sin considerar estas proyecciones implica generar una vulnerabilidad social inaceptable para los sectores de menores ingresos”.

Temporales: lo que viene

El Dr. Álvaro González, académico del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias en la UACh e investigador del Laboratorio de Dendrocronología y Cambio Global de esta cas de estudios, informa que la estación meteorológica -que se ubica en el aeródromo Pichoy, cerca de Valdivia, y es manejada por la Dirección Meteorológica de Chile- marca 357.2 mm a la fecha, lo cual pone a julio 2026 sobre el promedio de julio, y considerando el periodo de referencia 1991-2020. A la fecha, y según esta estación, hay 979,6 mm caídos.

Indica que “el aporte de este último evento ha sido clave. En términos de valores, los montos han sido de 117,6 mm en Pichoy. Este valor corresponde a lo medido el 7 de julio 2026. En la región de Los Ríos, ese montó fue mucho mayor. Por ejemplo, en la estación UACh (manejada por la Dirección General de Aguas DGA) se registraron 130,2 mm, mientras que en Corral se registraron 347,4 mm ese mismo día. En zonas cercanas a la cordillera de los Andes los montos fueron menores, por ejemplo, en la estación Caunahue se midió 87,1 mm. Esto también muestra que el impacto fue mucho más intenso en la Cordillera de la Costa, y que gran parte del agua precipitable que transportaba este río atmosférico fue entregado en Corral y alrededores. En este aspecto, entender el ángulo con el cual llegan estos ríos atmosféricos es clave, ya que, si llegan de forma perpendicular al continente y/o superficie terrestre, el impacto es mucho mayor respecto a que si llegan de forma diagonal”.

¿Cuál es el peak de lluvia en Valdivia y Los Ríos? El académico sostiene que “en estos momentos nos encontramos en julio, que es el mes de mayores precipitaciones que tenemos en el año. De hecho, durante este mismo mes se ha registrado el mayor monto de agua caída mensual en esta ciudad, y que ha sido de 914.9 mm el año 1922, valor cercano de precipitaciones al que llevamos este 2026 en Valdivia”.

Finalmente adelanta que se esperan precipitaciones “normal a sobre lo normal” hasta septiembre. En su opinión, y dado el desarrollo de una fase cálida o El Niño de ENSO, esperan también una primavera con precipitaciones “normal a sobre lo normal” entre aproximadamente Concepción y Futaleufú.