- El ratón de orejas de hoja andino vive a más de 6.700 metros de altura.
- Su adaptación no es por hemoglobina, sino por mitocondrias eficientes y termogénesis muscular.
- Es el mamífero con el mayor rango altitudinal conocido globalmente.
Científicos descubrieron cómo el ratón de orejas de hoja andino modificó su forma de enfrentar la falta de oxígeno y la toxicidad de las plantas de las que se alimenta.
A más de seis mil metros de altura, en la Puna de Atacama, el ambiente es desértico y frío. Esta vasta y árida zona se distribuye en la Cordillera de los Andes entre Chile y Argentina. En nuestro país abarca parte de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta y el noreste de la Región de Atacama. Se destaca por sus salares, lagunas altiplánicas, volcanes gigantes y condiciones climáticas extremas.
Este lugar alberga algunas de las montañas más altas de la cordillera, como el volcán Llullaillaco (6.739 metros de altura sobre el nivel del mar). En la cima de esos volcanes las condiciones ambientales son extremas, donde el aire que se respira contiene menos del 50% de oxígeno que se encuentra a nivel del mar y casi permanentemente las temperaturas son bajo cero. De esta forma, es casi imposible pensar que en dichos ambientes se pueda encontrar mamíferos que hagan de este espacio su hábitat, pero sí lo hay: el registrado a mayor elevación en el mundo es el ratón de orejas de hoja andino (Phyllotis vaccarum).
Una reciente investigación de un grupo internacional de científicos, publicada en la revista de alto impacto Science, descubrió como este pequeño mamífero se adaptó a vivir en tales condiciones, presuntamente, adversas.
El Dr. Guillermo D’Elía, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, es parte del equipo de investigadores de Canadá, Estados Unidos y Chile, liderado por el Dr. Jay Storz, de la Universidad de Nebraska que llevo a cabo el estudio. Casi cinco años tomó esta investigación, en la cual se realizaron varias expediciones a la alta montaña, experimentos en que se analizó el desempeño de animales colocados en condiciones simuladas de distintas elevaciones y análisis bioinformáticos de genomas de especímenes capturados en distintas localidades de baja, media y alta elevación.
El estudio desvela un hallazgo inesperado: a diferencia de otros animales de alta montaña, este ratón no ha modificado su hemoglobina para transportar mejor el oxígeno, sino que ha evolucionado una mayor capacidad aeróbica, mediada por mitocondrias, la fábrica de energía de las células, más eficientes. Esto significa que estos animales generan más calor aún en condiciones de hipoxia, una estrategia metabólica mucho más eficaz para sobrevivir en un entorno extremo.
Se observó que, a diferencia de otras especies como llamas, alpacas, gansos andinos, incluso poblaciones humanas de los Himalayas donde la adaptación a grandes alturas implica una modificación en la hemoglobina, proteína responsable de transportar el oxígeno en la sangre; en estos ratones la adaptación a estas condiciones extremas está dada por un cambio en su musculatura. Se pudo observar que aumentan la termogénesis por escalofríos, es decir, permiten mantener la temperatura a través de contracturas musculares involuntarias.
Esta especie posee el mayor rango altitudinal conocido (intervalo de elevación en que se distribuye una especie) entre todos los mamíferos: desde el nivel del mar hasta más de 6700 metros de altura, además de tener una amplia distribución latitudinal a ambos lados de la cordillera.

