- El 70% de las tierras cultivables en Chile sufre degradación afectando su capacidad productiva.
- La empresa local Vermis lidera la regeneración del suelo mediante nutrición natural de alta eficiencia.
- Mejorar la salud del suelo optimiza el intercambio iónico y potencia el desarrollo radicular de los cultivos.
Se estima que más del 70% de las tierras cultivables del país presenta algún grado de degradación, impactando directamente en el rendimiento de los cultivos y la retención hídrica en zonas críticas.
Frente a la crisis climática, una startup de origen patrimonial con 200 años de tradición familiar en la zona central lidera la recuperación de los predios a través de nutrición natural de alta eficiencia.
La agricultura chilena enfrenta una de sus encrucijadas más complejas. Mientras las exigencias de exportación y los estándares internacionales demandan calibres superiores y mayor rendimiento, la base de toda la cadena está en jaque: más del 70% de los suelos agrícolas de Chile presenta algún grado de degradación.
Este desgaste acumulado no solo reduce de forma sostenida la productividad de los huertos, sino que afecta las propiedades físicas y químicas de la tierra, limitando su capacidad para retener agua y defenderse ante el estrés climático y las sequías crónicas.
En este complejo escenario, el debate técnico en el agro ha comenzado a virar con urgencia desde la fertilización netamente química tradicional hacia la regeneración integral y el mejoramiento del suelo. Es ahí donde confluyen la innovación y el patrimonio local.
De la tradición bicentenaria a la revolución natural
La historia del agro en la zona central de Chile se ha escrito de manera paralela a la evolución de familias agrícolas tradicionales en valles como Cabildo, Quillota, Nogales e Hijuelas. Con raíces que se remontan a antes de 1827 en fundos emblemáticos como El Vergel, nuevas generaciones de productores locales decidieron abordar de forma científica el problema de los "suelos cansados", dando origen a Vermis.
Vermis es un fertilizante único que combina diversos elementos de la naturaleza debidamente procesados para entregar macro y micronutrientes esenciales para todo tipo de cultivos. A diferencia de los enfoques convencionales que solo entregan una nutrición temporal y superficial, este desarrollo busca facilitar la absorción profunda de nutrientes, ayudando a fortalecer las plantas y recuperar de manera eficiente las deficiencias nutricionales de las tierras productivas.
"El desafío del agro moderno no es solo aplicar volumen, sino optimizar la dinámica del suelo. Cuando se mejora el intercambio iónico y se equilibra la disponibilidad de nutrientes esenciales, la estructura de la tierra cambia de forma positiva: mejora la aireación, se potencia el desarrollo de las raíces y la planta transloca los nutrientes de forma óptima hacia el follaje, la flor y el fruto", explica Christian Velásquez Cabrera, especialista en desarrollo agrícola y gerente general de la firma.
Resultados medibles en el rendimiento por hectárea
La necesidad de migrar hacia soluciones sostenibles ya no es solo un asunto de conciencia ambiental, sino de viabilidad financiera para los productores. Los análisis técnicos en terreno demuestran que la óptima nutrición y la recuperación de la salud del suelo impactan directamente en las liquidaciones de exportación.
Un monitoreo técnico realizado en la zona de Pirque, sobre una plantación de nogales que acumulaba temporadas de caídas consecutivas en su rendimiento, evidenció que el uso de estas estrategias de nutrición natural de alta eficiencia logró revertir la tendencia, aumentando la productividad en un 22,3% en una sola temporada.
Asimismo, el predio elevó su calidad comercial, logrando transicionar sus calibres desde categorías estándar (1 y Extra) hacia el segmento premium (Extra y Súper Extra), clave para sostener la rentabilidad por hectárea en mercados internacionales.
El éxito de esta transición, señalan los expertos, radica en que no existen recetas genéricas en la nueva agricultura. "Cada campo posee condiciones hídricas, nutricionales o de compactación distintas. El viraje hacia una agricultura del futuro exige que la estrategia técnica, ya sea foliar, por riego o endoterapia, se codiseñe a la medida de la realidad de cada predio en un trabajo integrado con el agricultor", concluye José Joaquín Velásquez, director del área comercial.
El cruce entre la experiencia empírica de dos siglos de historia agrícola y el desarrollo técnico abre una ventana de optimismo para el agro local, demostrando que el camino para producir más y mejor en Chile requiere, obligatoriamente, volver a cuidar la vitalidad y el equilibrio de la tierra.