La PDI y la Fiscalía ejecutaron 21 órdenes de entrada y registro, incluyendo diligencias en Valdivia. Se incautaron $103 millones, 18 mil dólares, vehículos y artículos de lujo. La fiscalía describe un “casi secuestro psicológico” hacia las víctimas. Entre ellas está la actriz Amparo Noguera, con un perjuicio que ascendería a $700 millones.
Valdivia fue una de las ciudades donde se desarrollaron diligencias del operativo nacional que permitió desarticular una organización dedicada a estafas millonarias, ejecutadas mediante suplantación de identidad institucional: falsos policías, falsos ejecutivos bancarios y supuestos funcionarios de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
La investigación fue liderada por Bridec Metropolitana y coordinada con la Fiscalía de Ñuñoa–Providencia, con apoyo regional para materializar 21 órdenes de entrada y registro en comunas de la Región Metropolitana y en distintas ciudades del país, entre ellas Valdivia, además de La Serena, Iquique, Antofagasta, y una entrada y registro voluntario en Puente Alto.
El subprefecto David Castro informó que “se logró establecer una agrupación delictual que se dedica al delito de estafas en la modalidad cuento del tío, falsos ejecutivos bancarios”, precisando que el engaño consistía en alertar a las víctimas sobre supuestos intentos de fraude, asegurando una falsa coordinación con instituciones reales: “estaba monitoreando esto junto a personal de la PDI y a personal de la Comisión para el Mercado Financiero”.
El mecanismo, según relató, terminaba con el retiro de fondos y su entrega a supuestos funcionarios policiales: “retiraran su dinero… y que este mismo tenía que ser entregado a personal de la PDI que concurriría a los domicilios a buscarlo”. En ese punto, las víctimas entregaban también “sus productos bancarios y otra especie de valor”.![]()
Incautaciones y dinero en efectivo
El operativo permitió la detención de siete chilenos y la incautación de $103 millones, 18 mil dólares, 2.120 pesos argentinos, además de cinco vehículos, teléfonos, computadores portátiles y un volumen significativo de vestuario y accesorios de lujo: ropa, zapatillas, lentes, carteras y relojes, todos de marcas de alta gama.
Castro indicó que se detuvo a “siete integrantes… cuatro hombres y tres mujeres”, con capturas en Santiago, La Serena e Iquique, mientras continuaban diligencias en otras zonas. Sobre las especies de lujo, precisó que estaban “avaluado en 60 millones aproximadamente”.
El caso incluye además registros penitenciarios en La Serena: “se hizo un allanamiento en las celdas… logrando la incautación de nueve teléfonos celulares”, explicó el jefe policial.
“Red criminal” y un patrón de víctimas
La fiscal Alejandra Godoy sostuvo que la investigación comenzó con una denuncia a mediados de octubre del año pasado: “la denuncia de la primera víctima… alrededor de 500 millones de pesos”. A partir de dos números telefónicos, lograron detectar un punto crítico: “nos percatamos de que estos teléfonos estaban operando desde el interior de la cárcel”.
La fiscal enfatizó que la repetición de casos y el perfil de víctimas cambiaron la naturaleza del análisis: “acá hay varias víctimas involucradas, un mismo perfil… en su mayoría son mujeres”, con “productos o sumas importantes en los bancos”. Por eso, añadió: “nos damos cuenta de que más bien se trata de una red criminal… con brazos operativos fuera del penal… absolutamente interconectados”.
Godoy estimó que el fraude total “está cercano a los mil millones… un poco más de los 900 millones de pesos”. En este marco, se incorpora un elemento de alto impacto público: una de las víctimas fue la conocida actriz Amparo Noguera, con un perjuicio que ascendería a $700 millones.
“Casi secuestro psicológico”: control prolongado sobre las víctimas
Una parte especialmente grave del relato fiscal describe la forma en que se mantenía a las víctimas en un estado de sometimiento emocional: “las tenían casi… como de casi secuestro psicológico… las tenían nueve horas al teléfono”. En ese proceso, “les entregaban un segundo teléfono para que sus familiares no sospecharan” y se restringía la comunicación con el entorno.
La fiscal añadió: “tengo relatos de víctimas que estaban cuatro horas, cinco horas, nueve horas conectadas al teléfono”, mientras recibían instrucciones para contestar de manera breve a familiares.
En uno de los casos, narró, tras vaciar el patrimonio de la víctima, se montó una escena final para desviar la atención: “le mandan una dirección… a retirar sus especies… en un cuartel a cinco horas de Santiago y recién en ese minuto la víctima se da cuenta”.
Roles y testaferros
Consultado por la estructura interna, Castro explicó que “las personas que están recluidas son las que realizan los contactos”; otros facilitaban elementos como teléfonos celulares; otros iban a retirar dinero; y otros administraban el botín mediante terceros: “reciben los dineros y después los utilizan para comprar bienes… a nombre de un tercero… el testaferro”.
El ramo de billetes y la ostentación
Entre los hallazgos, destacó uno “particular”: un ramo de rosas con billetes. Castro sostuvo que “lo que demuestra es que quieren ostentar… alguna señal… para señalar que tienen dinero”.
Recomendaciones directas a la comunidad
Finalmente, Castro entregó la recomendación principal para prevenir este tipo de fraudes: “cuando… empiezan a solicitar claves… eso jamás lo va a hacer un ejecutivo”, por lo que “la idea es cortar la llamada y de inmediato contactarse con el ejecutivo de uno”. La pauta general, reiteró, es “cortar la llamada y tomar contacto con su banco”.
El seremi Alejandro Jiménez destacó “el trabajo técnico y eficiente de la PDI en conjunto con la Fiscalía” y subrayó una dimensión estructural: “es conocido lamentablemente que las bandas delictuales… también trabajan desde la cárcel”. Para la autoridad, aunque no se trate de violencia física, “el daño patrimonial… ha sido inmenso”.
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